“LOS PAPITA”
Marlenne, mi señora (polola en ese tiempo), trabajaba en La Polar. El equipo de la multitienda era nada menos que el campeón de la Liga de Empresas de Santiago y, al enterarse de que yo jugaba en un equipo de la FACH, no dudaron en desafiarnos a un partido. Hablé con el DT y con los muchachos de la segunda, y aceptamos sin dudarlo, el encuentro quedó fijado para un domingo a las 10 de la mañana, dos semanas después. Desde ese momento comenzaron los días más largos. El equipo de La Polar no perdió oportunidad para burlarse. En esos años, su único objetivo era claro: ganarle a un equipo de milicos. El desafío estaba instalado y la presión también. Llegó el viernes en la noche y, como era costumbre en el plantel, estábamos “concentrados”… en una fiesta. El sábado amanecimos directamente en la cancha para jugar el partido del campeonato FACH. Terminamos, almorzamos, una pequeña siesta, y nuevamente a la concentración del sábado por la noche, porque el domingo tocaba cumplir. El domingo llegamos a la cancha del Pabellón cerca de las 7 de la mañana, directo desde la fiesta. Nos acomodamos en el pasto, dormimos un rato y esperamos tranquilamente a los rivales. Ellos llegaron alrededor de las 9:30. Nos encontraron acostados al costado de la cancha, medio dormidos, y se largaron a reír: “La papita que nos vamos a comer” dijeron, convencidos. El partido terminó 11–1. Qué gran recuerdo de esas concentraciones. PD: El delantero de ellos trabajaba en seguridad y era cinturón negro en artes marciales. En una pelota dividida se encontró hombro con hombro con nuestro lateral. El choque fue seco. Diagnóstico: fractura de clavícula. Después pasé por la tienda a pedirle las disculpas correspondientes.